Publicado el 30 de octubre de 2026 · Equipo DiligenceCheck
Las autoridades de Estados Unidos han impuesto algunas de las sanciones más altas de la historia financiera a entidades que no conocieron adecuadamente a sus clientes ni atendieron a tiempo las señales de alerta.
Cuatro casos
- Bank of America (2026). FinCEN le impuso una multa de US$ 1 200 millones; el banco admitió haber incumplido deliberadamente la Ley de Secreto Bancario y no reportó a tiempo más de US$ 5 000 millones en operaciones sospechosas. La OCC le impuso, además, una multa de US$ 750 millones.
- TD Bank (2024). Se declaró culpable de conspiración para lavar dinero y aceptó sanciones por cerca de US$ 3 090 millones.
- Danske Bank (2022). Se declaró culpable ante la justicia estadounidense y pagó alrededor de US$ 2 000 millones; por su sucursal en Estonia circularon cerca de 200 000 millones de euros de clientes de alto riesgo.
- HSBC (2012). Pagó US$ 1 921 millones; al menos US$ 881 millones del narcotráfico se lavaron a través del banco.
La lección para cualquier empresa
En todos los casos, las autoridades constataron una debida diligencia insuficiente sobre clientes y operaciones. Hoy los bancos aplican esa lección a sus propios clientes: una empresa que no evalúa a quienes le compran, le venden o se asocian con ella puede ver observadas sus operaciones o rechazado su financiamiento.
Tres preguntas antes de cualquier relación comercial
- ¿Quién es realmente la contraparte y quién está detrás de ella?
- ¿Figura en procesos judiciales, listas restrictivas o noticias adversas?
- ¿Sus operaciones son coherentes con su perfil y su actividad?
Este contenido es informativo y no constituye asesoría legal para un caso concreto.
